Fertilizantes minerales

Producimos sulfato de calcio de calidad agrícola (CaSO4-2H2O) que se utiliza en tres categorías de tratamiento, rectificación, acondicionamiento y fertilización de suelos.

Al disolverse en agua, nuestro producto se convierte en iones de sulfuro y calcio: ambos nutrientes indispensables para el crecimiento saludable de una planta; especialmente en suelos de América del Sur. Además de ser un nutriente invalorable para una planta, nuestro producto juega un rol vital en el establecimiento y mantenimiento de un buen balance químico en suelos, lo que permite lograr una mejor producción de cultivo.

El sulfato de calcio le brinda a los agricultores el beneficio de un rinde de cultivo más alto a un costo mínimo de inversión en fertilizantes

Beneficios del sulfato de calcio

  • Reduce los efectos perjudiciales de la salinidad de la tierra
  • Reduce la compactación y la densidad del suelo
  • Reduce la necesidad de arada
  • Disminuye la pérdida de nitrógeno en el aire
  • Contribuye con la absorción de los nutrientes de los fertilizantes presentes en los cultivos
  • Detiene la evacuación del agua y la erosión
  • Disminuye la erosión de polvo
  • Mejora la estructura del suelo
  • Mejora la calidad y el sabor de la cosecha y previene ciertas enfermedades en las plantas
  • Equilibra los niveles de arcilla en el suelo
  • Permite una mayor penetración de agua en el suelo
  • Estabiliza los componentes naturales de nutrición en el suelo
  • Apto para agricultura orgánica
  • Colabora con la recuperación de suelos salinos-sódicos
  • Colabora con el equilibrio del pH y otras enmiendas
  • Mejora la retención de agua en el suelo a un nivel apropiado especialmente durante las temporadas más secas
  • Drena sales y contaminantes indeseados y presentes en agua de irrigación de baja calidad

Principales cultivos en América Latina

La soja es, a nivel global, el cultivo oleaginoso más importante para el consumo humano y alimentación animal. Su producción y exportación están dominadas por los Estados Unidos de América, Brasil y Argentina. También está cobrando auge en Paraguay, Bolivia y Uruguay, miembros del bloque económico MERCOSUR. Además del uso regular de fertilizantes de fósforo y potasio, en general los suelos requieren otros nutrientes secundarios. Las principales fuentes principales de sulfuro como provisión de nutrientes para los cultivos son sulfatos solubles, ya sea de un único superfosfato o de otras fuentes minerales tales como el sulfato de calcio; nuestro producto.
El cultivo de la caña de azúcar en Latinoamérica requiere, según la región, un nivel de reemplazo de entre 20 y 40 kg/Ha de sulfuro (S). Si consideramos nuestro producto, podemos hablar de más de 2 toneladas de producto por Ha, según el estado del suelo cultivado. Brasil es el mayor productor de este cultivo de la región con una cobertura de aproximadamente 775.000 Ha. En Argentina, la región del noroeste representa 365.000 Ha, con un potencial de aumento del 10% en 2016, y hasta de un 33% para el año 2020. La ubicación de la cantera de Demetra, cercana a este mercado, agrega competitividad y representa un posible consumo anual de más de 700.000 toneladas.
Si se la compara con la década pasada, la producción de maíz en Argentina en la actualidad se encuentra relativamente frenada. Su relación con el cultivo de soja es de 4,5 a 1, con un área de plantación de 3,56 millones de hectáreas. Este es el resultado de un drástico giro hacia la producción de soja de los últimos años. Sin embargo, el maíz podría recuperar importancia nuevamente en los próximos años. Con respecto a nuestro producto, y teniendo en cuenta el mercado local exclusivamente, su potencial representa aproximadamente 350.000 toneladas.
Argentina presenta un área cultivada de 3,9 millones de hectáreas con un rinde anual de 10 millones de toneladas estimadas para la campaña 2013/2014. La necesidad de reposición de sulfuro para este cultivo en Latinoamérica oscila entre los 13 y los 25kg/Ha. La dosis recomendada para suelos que producen este cultivo es de160 a 200 kg/Ha, lo que representa un mercado potencial de más de 700.000 toneladas de yeso agrícola únicamente en nuestro mercado local.